Inicio > revista forum > Necesitamos romper el tabú sobre la muerte: Juan Ramón de la Fuente

Forum 28. Conversar con el enfermo acerca de su muerte es una responsabilidad del médico que no se ha asumido cabalmente, además de ubicar el tema en el contexto de los nuevos paradigmas de la medicina entre la ciencia y la sociedad, los derechos de los enfermos y los lineamientos éticos propios de la profesión y de las instituciones: “Necesitamos romper el tabú de la muerte, discutirlo, analizarlo y difundirlo”, señaló Juan Ramón de la Fuente Ramírez, durante la sesión “Morir con dignidad”, que se realizó el 16 de agosto en la Academia Nacional de Medicina de México.

 

La muerte es inevitable, pero una mala muerte sí es evitable. Esta es la primera reflexión que obliga a los médicos y a las instituciones de salud a revisar el tema a la luz de los avances del conocimiento y de los derechos humanos, explicó De la Fuente.

El también exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mencionó que morir sin dolor y cerca de los seres queridos, estar en paz y no ser una carga es una respuesta global al momento de imaginar cómo le gustaría morir a una persona, sin embargo, desafortunadamente son pocos en el mundo los que mueren como lo desearon.

“A los médicos nos hace falta recuperar el tema de la muerte y ubicarlo en el contexto de los nuevos paradigmas de la medicina, entre la ciencia y la sociedad, entre los derechos de los enfermos y los lineamientos éticos propios de la profesión y de las instituciones en las que laboramos, pero nos hace falta sobre todo conversar con nuestros enfermos acerca de la muerte”, subrayó De la Fuente.

Hoy en día, conversar con el enfermo acerca de su muerte es una responsabilidad del médico que no se ha asumido cabalmente y que no necesariamente se está enseñando a los estudiantes de medicina cómo hacerlo.

“La gran paradoja de la medicina de nuestro tiempo es que hemos alargado considerablemente la esperanza de vida de la población, que es sin duda uno de los mayores éxitos de la medicina, pero lo que no hemos asimilado bien es que no hemos alargado la vida a expensas de alargar la juventud de las personas, sino a expensas de alargar su vejez; en consecuencia, no hemos avanzado mucho en aumentar los años de vida sanos de la población, lo que más han aumentado son sus años de vida enfermos”, enfatizó el psiquiatra.

Respecto a morir sin dolor, el expresidente de la Academia Nacional de Medicina señaló que es un derecho que tienen los enfermos y es una obligación de las instituciones públicas y privadas, así como de los médicos, hacer lo que esté a su alcance para que así ocurra.

Son necesarios los protocolos estandarizados, que permitan generar opciones sencillas por medio de un documento al ingresar al hospital. Un ejemplo también podría ser la voluntad anticipada notariada.

Actualmente, el doctor De la Fuente ha implementado dentro de la propia Facultad de Medicina de la UNAM, un servicio social en el tema, con rotaciones en los Institutos Nacional de Neurología y Neurocirugía, Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, espacios académicos de la misma Universidad, y en el programa Seguro Popular de la Secretarí de Salud.

Para lograr una muerte digna, los médicos necesitan a la ciencia, pero también se necesita rescatar el humanismo, que antaño caracterizó a la profesión, concluyó el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006.

 

Cuidados paliativos

En la sesión de la Academia Nacional de Medicina también se abordó la importancia del cuidado integral y los cuidados paliativos en el paciente. Mariana Navarro, coordinadora del grupo de trabajo “Calidad al final de la vida” del Seminario de Estudios sobre la Globalidad de la Facultad de Medicina de la UNAM, mencionó que “es necesario y urgente intervenir en un modelo integral que tenga un acercamiento innovador y comprometido con la comunidad, con el objetivo de proveer de sistemas fuertes y sensibles para simplificar las soluciones”.

En el año 2000, los adultos mayores representaban el 7 por ciento de la población mexicana y la proyección para el año 2050 es que se elevará al 28 por ciento, lo que representa grandes retos para el sistema de salud.

“Los mexicanos en edad adulta tendremos dos o más enfermedades crónicas y muchos de nosotros experimentaremos dolor, pérdida de la movilidad y de otras funciones, así como limitaciones mentales”, explicó Navarro.

Por su parte, Argelia Lara, jefa del Departamento de la Clínica del Dolor, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ), comentó que el concepto de dolor total implica la experiencia física y además factores sociales, emocionales y espirituales.

Actualmente, el 27 por ciento de la población presenta dolor al final de su vida, y si bien ha habido avances en el campo de la medicina del dolor, reconoció que hay poca cultura de prevención, por lo que muchos pacientes reciben atención médica cuando la enfermedad está muy avanzada.

La muerte cerebral es otro tema que preocupa a la comunidad médica. La coordinadora del programa Redes de Apoyo para Cuidadores Paliativos y Atención Domiciliaria del INCMNSZ, Zoila Trujillo, señaló que de acuerdo con estadísticas del Instituto, 2 por ciento de las muertes son encefálicas, lo que implica una responsabilidad ética, legal y personal.

La donación de órganos es un tema que debe abordarse con cuidado con los familiares del paciente. De 2001 a 2011, en el INCMNSZ se realizaron 292 donaciones de órganos: 586 tejidos, 16 de corazón y 47 de riñones, entre otros.

En este sentido, Asunción Álvarez del Río, especialista en el campo de la bioética e investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM, mencionó que es de vital importancia que haya una clara comunicación y confianza entre el médico y el paciente. También es importante que existan documentos previos que evalúen la voluntad del enfermo desde antes de que se agrave la enfermedad, para evitar complicaciones mayores tanto para la familia como para el médico.

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Carla Torres
Fotografía: Carla Torres