Inicio > revista forum > Larissa Adler-Lomnitz: Una vida dedicada a la antropología

Forum 24: A la edad de 30 años y con tres hijos, Larissa Adler-Lomnitz decidió estudiar una carrera universitaria que le permitiera prepararse profesionalmente. Al día de hoy —y con 50 años de carrera— se ha convertido en una multipremiada investigadora a nivel internacional por sus trabajos dedicados principalmente a los temas de la antropología en Latinoamérica, la migración y la marginación.

Entre sus distinciones se encuentran el Premio Universidad Nacional 2006 en el área de Investigación en ciencias sociales. Es investigadora emérita en el Sistema Nacional de Investigadores y le fue otorgado el doctorado Honoris Causa en letras humanas por la Universidad de Massachusetts en 1998, es también Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de historia, ciencias sociales y filosofía.

Con una sonrisa, la doctora Adler-Lomnitz recuerda a su padre, el antropólogo Miguel Adler, quien se encontraba estudiando en París al lado del etnólogo francés Paul Rivet cuando ella nació en la capital francesa. Era una niña cuando con su familia se trasladó a distintos países, entre ellos Colombia, Perú y posteriormente a Chile. A la edad de 22 años se casó con el geofísico e investigador Cinna Lomnitz, con quien tuvo cuatro hijos.

“En Chile, cuando ya tenía 30 años, empecé a estudiar biblioteconomía, pero resultó que en esta disciplina había temas generales entre ellos la historia de las ideas. Una de las materias trataba de la evolución (que en el fondo era antropología), y había una profesora vienesa que me dio una clase sobre la evolución del hombre y yo me entusiasmé muchísimo y saqué las mejores notas, así que cuando ya nos fuimos de Chile a Estados Unidos yo quería seguir estudiando y mantuve la idea de estudiar arqueología, que no es lo mismo, pero es parecido al fin”, recuerda la investigadora.

Si algo ha destacado a la familia de los Adler ha sido la sed por aprender. En la década de 1960, su marido obtuvo un empleo como investigador, lo que los llevó a Estados Unidos, donde la académica estudió la licenciatura en antropología social en la Universidad de California, en Berkeley, donde fue distinguida con el título Honor Student.

“Después de eso, ya con mis niños y casada, nos venimos a México”, narra la académica. Aquí, la antropóloga se encontró con su homólogo español Ángel Palerm Vich, quien comenzó un programa independiente de antropología, reconocido por la Secretaría de Educación Pública en la Universidad Iberoamericana. Posteriormente, cursó el doctorado, del que surgió uno de sus más famosos libros: Cómo sobreviven los marginados.

“En un programa normal me hubiera tomado el doble del tiempo para terminar siquiera una licenciatura y otro poquito para la maestría; fue fantástico que el doctor Palerm hubiera abierto ese programa, porque había necesidades de ese tipo: La gente de alguna manera quiso seguir estudiando, pero no podía en un programa formal, pero trabajamos muchísimo. Pasaba algún antropólogo en México y si alguien había oído hablar de esa persona nosotros íbamos a cazarlo para que por favor nos diera un curso (…) Fue muy divertido, y así nos tocaron profesores de Francia, Canadá, Sudáfrica, y les pedíamos un curso de 50 horas y si no podían, pues de 12 horas, y así fuimos juntando, tuvimos muchísimos profesores que venían a México a hacer algún ejercicio de campo”, recuerda sonriente la catedrática.

 

De la antropología a las matemáticas

Larissa Adler-Lomnitz, quien ha impartido cátedra de etnología y antropología económica en la Universidad Iberoamericana, y de sociología urbana en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, relata que es una ironía que actualmente trabaje en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la Máxima Casa de Estudios, porque no era buena en las matemáticas.

“Yo era muy buena en el colegio, pero no me entraban las matemáticas, no me entraban esas cosas, no me acordaba de la regla de tres”, reconoce entre risas. Terminó el bachillerato y la vida la llevó por caminos que ella jamás imaginó. Cuando llegó a México, un alumno de su esposo le ofreció hacer un proyecto que requería el punto de vista de profesores y estudiantes de las Facultades de Ciencias Sociales y de Matemáticas.

“El hecho es que salió un trabajo muy interesante. En este momento yo entré como ayudante de investigación y el Instituto de Matemáticas creó un departamento de la aplicación de las matemáticas a las ciencias sociales. Entre otras cosas, entró el grupo en el que yo estaba de análisis de sistemas, porque no era tan fácil que encontraran matemáticos que hicieran ciencias sociales aplicadas a las matemáticas, éramos poquitos quienes formamos ese departamento, y desde entonces estoy ahí y es muy simpático porque yo era bastante antimatemáticas y terminé ahí, donde ya llevo 30 años”.

 

Los retos de una antropóloga

Para la académica, quien ha recibido más de 70 reconocimientos y distinciones a lo largo de su carrera, dijo que uno de los grandes retos a los que se enfrentó, fue el convencer a sus colegas de que se requiere de las ciencias sociales en el IIMAS:

“Tiene cierto sentido para un antropólogo estar en un departamento de matemáticas. Desde hace muy poco todavía había departamentos de matemáticas aplicadas a todo, menos en ciencias sociales. Siempre lidiábamos con la pregunta ‘¿qué hace un antropólogo en un instituto de investigaciones en matemáticas?’ pero yo seguía haciendo lo mío, realizando estudios de la Universidad, entré con la idea de hacer un grupo de estudios universitarios y eso es lo que he hecho y, bueno, uno que otro libro, tengo una carrera académica de muy alto nivel, de máximo honor y he hecho lo que me ha gustado, siempre girando alrededor de la Universidad”, enfatiza Adler, integrante de academias y sociedades como la Sociedad de Antropología Urbana y
de Economía.

A pesar de los desacuerdos entre las ciencias sociales y las ciencias duras" la doctora Adler dice que en cuanto a la inequidad de género no tuvo ningún problema, al contrario “siempre han sido muy respetuosos”.

Uno de los retos a los que tuvo que enfrentarse a nivel profesional y personal fue el estudiar y trabajar siendo madre de cuatro niños. “Se me complicó bastante, tener cuatro hijos ya es complicado, si eres hombre o mujer, pero sobre todo si eres mujer (…) Si nos tomamos tiempo como mujeres para tener hijos, truncamos la carrera, pero también es cierto que las mujeres también planeamos nuestras vidas de alguna manera, como profesionales; la ayuda de la familia sí es un punto clave”, dijo.

 

Una vida de logros

Al cuestionar a la formadora de varias generaciones de antropólogos acerca de sus grandes logros a nivel personal y profesional señaló:

“Cuando me gradué, como madre yo hacía la tarea con mis hijos y me sentaba con ellos y les decía: ‘¿ustedes saben cuál es el hombre más primitivo?’ y les contaba sobre la evolución de los hombres, y los niños estaban fascinados; los llevaba a trabajo de campo, a estudiar las flechas de obsidiana, y a las pequeñas excursiones; ahora hago lo mismo con mis nietos. Por ejemplo, como yo nunca tuve clases de filosofía, mi nieto que estudia filosofía en la UNAM viene y se sienta conmigo y me cuenta lo que ha estudiado y yo, estoy fascinada”.

 

Las redes en las ciencias sociales

La doctora Adler destacó que en un inicio no entendía por qué su libro “Cómo sobreviven los marginados” había tenido tanto éxito. Lo que hizo fue convertirse en la pionera de la aplicación del análisis de redes en las ciencias sociales latinoamericanas.

“Las redes sociales era un tema muy nuevo que apenas se desarrollaba en Inglaterra. Estaba estudiando pobreza para mi tesis en una barriada en Barranca del Muerto, por lo que tuve que estudiar la organización social de las familias, entonces le dije a un amigo que no sabía en qué categoría poner a estas familias, y él me recomendó leer al antropólogo británico Clyde Mitchell y quedé prendida (…) Yo veía que había una diferencia entre hablar de pobreza y hablar de marginalidad, o sea, la marginalidad es cuestión de inseguridad, y la pobreza, en el fondo no es tan insegura. Tu sabes que tienes 30 pesos para sobrevivir y ya sabes cómo te las arreglas, pero si hablas de marginalidad, estás hablando de una persona que tres días trabaja y uno no, porque el marido se le cayó de una escalera y deja de trabajar, y son temas que siguen dando de sí”, explica.

Su libro “Cómo sobreviven los marginados” tiene 25 ediciones, y otras 8 publicaciones, de las cuales, 5 han sido traducidas al inglés. También ha sido citada en más de mil 600 ocasiones. Entre sus obras destacan también Simbolismo y Ritual en la Política Mexicana (2004), Reciprocity of Favors in the Middle Class of Chile (1987), y A Mexican Elite Family 1820-1980 (por la Universidad de Princeton).

Actualmente, la doctora Adler trabaja en el departamento de Modelación Matemática de Sistemas Sociales, en el que se estudian los procesos desde la perspectiva de los sistemas sociales y las redes, así como el estudio de la historia de la ciencia y de la universidad. Este departamento cuenta con un Laboratorio de Redes Sociales, donde analizan grandes redes y diversos modelos de organización.
 

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Carla Torres.
Foto: Carla Torres.