Inicio > revista forum > La crisis, oportunidad para salir fortalecidos: Bosco de la Vega

Forum 24: Bosco de la Vega Valladolid es ingeniero industrial y de sistemas por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y graduado del programa de Alta Dirección-2 por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa. Tiene una maestría en historia del pensamiento y una especialidad en antropología por la Universidad Panamericana. A partir de la década de los 80 ha sido socio fundador de diversas empresas dedicadas a los ramos agropecuario, constructor y hotelero.

 

Actualmente es el presidente del Consejo Nacional Agropecuario, cuya misión es representar los intereses comunes de sus integrantes, propiciando condiciones equitativas para su competitividad y desarrollo sostenible dentro de una economía de mercado, con responsabilidad social. Es además, desde febrero pasado, miembro de la mesa directiva del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) es una asociación civil que nació el 27 de abril de 1984, tiene carácter nacional y es de afiliación voluntaria. Está integrado por organismos de productores y empresas de los sectores agrícola, pecuario, agroindustrial y de servicios al campo; representa, defiende y fomenta la actividad agropecuaria, formando parte del Consejo Coordinador Empresarial.

En la actualidad, Bosco de la Vega forma parte de diversos consejos de administración, y se dedica a la producción y comercialización de papa, trigo y maíz en los estados de Sinaloa, Sonora y Chihuahua, y participa en el grupo de crecimiento económico y empleo de la Agenda Por México.

En 1991 fue vicepresidente fundador de la Confederación Nacional de Productores de Papa (CONPAPA). De 2000 a 2002 participó como responsable para defender los intereses del sector de la papa en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. En 2012 fue designado vicepresidente hortofrutícola del CNA, cargo que ocupó hasta 2016, mismo año en el que fue elegido vicepresidente de políticas públicas dentro del mismo organismo.

A nivel internacional, Bosco de la Vega ha trabajado en atender las modificaciones a la Ley de Inocuidad Alimentaria de Estados Unidos, bajo la cual, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) propuso actualizar cinco reglamentos de la misma ley para prevenir enfermedades en los consumidores.

Ha participado en las negociaciones de Tratados de Libre Comercio con Turquía y Jordania, así como en la ampliación del Acuerdo de Complementación Económica No. 54 entre México y Brasil y en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

El empresario sinaloense conversó con Forum acerca de los retos que tendrá al frente del CNA durante los siguientes dos años, de la situación actual del sector agroalimentario en el país, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la importancia de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) en el sector que encabeza.

 

¿Cuáles son los retos que enfrenta como presidente del CNA?

Lo que ofrecí en campaña es el reposicionamiento del sector agroalimentario con una visión de largo plazo que permita su óptimo desarrollo, ¿por qué digo esto? porque en la historia y lo que me ha tocado vivir a mí —soy miembro del CNA desde 1991— al participar en las negociaciones del TLCAN y nunca vi a la Secretaría de Agricultura al mismo nivel que las Secretarías de Economía o de Hacienda, entonces, queremos un trato diferenciado.

Es un sector al que le ha ido bien y ha crecido. Antes estábamos después de las remesas y ahora estamos antes de las remesas y del turismo, es un sector al que se tiene que dar la importancia que le corresponde y queremos trabajar fuerte. Respecto a las exportaciones, en el primer reglón está el armador automotriz, luego la parte electrónica y luego está el sector agroalimentario, ya representamos alrededor de 28 mil millones de dólares de exportación anual. Somos la tercera fuente de divisas.

 

¿Cuál es la importancia del sector agropecuario en el país, frente al reto de la pobreza?

Estamos tres veces (al día) en la mesa de la población, y ocupamos el 14 por ciento de la mano de obra en el país. Tenemos al 25 por ciento de la población viviendo en las zonas rurales y el 60 por ciento de la pobreza del país en el campo (…) La pobreza, o se va a Estados Unidos, a las urbes, o se queda en el campo, y el tema ahí es la falta de oportunidades (…) Creamos una fundación en la CNA a la que le apostamos mucho y creo que va a ser una de las grandes aportaciones de mi administración, porque tenemos todos los permisos de nuestros socios, fondearnos para empezar a impulsar el campo y ayudarlo para que en los próximos dos años podamos impactar a unas 50 mil familias. Tenemos mucho que potenciar, mucho que defender y mucho que ayudar (…) Es un compromiso social, realmente necesitamos que los jóvenes tengan mejores oportunidades, necesitamos que crezcan, que generen valor agregado, que les llegue la tecnología. Ese es un compromiso social del CNA que no tenía, en el que vamos a invertir mucho tiempo y recursos para aportar nuestro grano de arena en la hipoteca social.

 

¿Cuáles son las fortalezas del sector agroalimentario?

El talento de nuestros agricultores, empresarios e industriales; también la ubicación geográfica del país. Tenemos desde las costas, que permiten el cultivo, hasta la alta montaña, tenemos todos los climas y microclimas para poder competir con el mejor país del mundo. Oportunidades hay, falta la economía de escala que nos está urgiendo, también faltan mejores condiciones de seguridad, de transparencia, pero el sector va creciendo en tasas del 13 por ciento anual en exportaciones; y en crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) crecemos normalmente al doble que la economía, si se está creciendo al 2.3 por ciento, nosotros estamos creciendo al 4.6. del PIB nacional, el sector agroalimentario es de alrededor de 9 por ciento.

 

¿Cuáles son las deficiencias que observa en el sector agroalimentario?

Una deficiencia que tenemos es en el tema de seguridad, otra es que no tenemos economía de escala en nuestra tierra. En México no hay un libre comercio de la tierra, entonces estamos limitados y nuestros principales socios no tienen límite a la tierra, entonces te encuentras que en nuestros socios hay agricultores que solos producen más que todo el país, esa es una deficiencia, que no tengamos economía de escala. Otro es el tema de la dispersión y la orografía del país, dos cordilleras y luego en el centro tenemos otro nudo mixteco. La orografía del país es una restricción porque son zonas de temporal y nos falta tener más tecnología, importamos gran parte de los agroquímicos, los fertilizantes, maquinaria y equipo. Estamos hablando que en maquinaria, equipo y todo, estamos importando alrededor de 70 por ciento, que es muy alto, y en el contenido de nuestras empresas, de nuestra operación, alrededor de un 60 por ciento está ligado al dólar y eso nos hace muy vulnerables, traes costos en dólares pero traes ventas en pesos.

 

A nivel nacional, ¿cuáles son los estados que se distinguen en el sector agroalimentario?

Hay entidades que tienen más vocación agrícola, ganadera o pesquera, y cada estado tiene su mérito. Si tienes tierras que tengan una sierra cerca, donde la precipitación baje y hagan represeos para poder regar, eso es un privilegio, como en Sinaloa y Sonora que tienen tres presas para regar todo el año con agua rodada; luego te vas al desierto y ahí es bombear, y dependiendo a que profundidad, ya te encarece la producción; luego te vas al altiplano y ahí el tema es lo que llueva, el temporal, esto también es una gran desventaja por el cambio climático. Lo ideal sería, o tu presa o tu pozo de perforación para ser competitivo. De los 22 millones de hectáreas, tenemos 6 millones de hectáreas de riego (…) eso nos pone en serias desventajas con nuestros principales socios que sí tienen condiciones óptimas.

 

¿Qué lugar ocupa México en el sector agroalimentario a nivel mundial?

A nivel mundial, somos el lugar número 12 como potencia agrícola, el 14 como potencia económica mundial y el tercer lugar en Latinoamérica, después de Argentina y Brasil.

 

¿Cuál es la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación en este sector?

Es vital. Un gran tema que no le gusta ni al sector público ni al sector privado es el de las semillas transgénicas, son semillas mejoradas para hacerlas más resistentes a herbicidas, condiciones que México no está incorporando. Realmente lo único que estamos insertado es algodón, pero el hecho de que no estemos adoptando esta tecnología nos va a rezagar con el tiempo. El problema es que el déficit que estamos teniendo, por ejemplo, en soya y maíz amarillo, sí viene (al país) genéticamente modificado. Entonces, estamos limitados aquí en el crecimiento, e importamos lo que sí está modificado.

La tecnología vía satélite para coordinar el trabajo agrícola, las marcaciones de terrenos, el tema de fertirrigación, tener tensiómetros en tierra con análisis foliares diarios para ver qué fertilizas y riegas al día siguiente, el manejo de transportes especializados por monitoreo de CO2 (dióxido de carbono) y monitoreo de temperatura, toda la tecnología es un privilegio. Nosotros la estamos usando y si no usas esas tecnología no compites en el futuro ¿cuál es el problema? lo que necesitamos es que la tecnología permee en todas las áreas, pero para esa tecnología necesitas economías de escalas.

Entonces volvemos al tema de la tierra: Si no tienes una economía de escala para poder competir estás en serios problemas. En México hay una agricultura de subsistencia. Hay un México que es una agricultura media, la intermedia y la grande, entonces tenemos todos los esquemas, pero en el país hay la mejor tecnología en muchas de las áreas pero no en todo el país, por eso hay mucho por hacer y mucho que difundir. El gobierno está haciendo sus grandes esfuerzos, la iniciativa privada —y vea los niveles de exportaciones que traemos— ya que es gracias al uso de tecnología, semillas mejoradas, agricultura protegida vía satélite, con redes infrarrojo; ahora tu terreno ya sabes qué deficiencias tiene, de qué elementos carece (nitrógeno, fósforo, potasio) y sabes cómo fertilizar, en qué partes para mejorar tu terreno, los drones ahora monitorean y pasan información, en dónde riegas y dónde no, hay mucho que hacer pero el nivel que traemos sí es muy buen nivel.

 

¿Cuál es la importancia de la ciencia básica en el sector agropecuario?

La capacitación y la ciencia básica es lo que te da. Por ejemplo, la ciencia básica aplicada al tema de la erosión de los suelos, los equilibrios ambientales, la nivelación del suelo, el almacenamiento y la especialización, la ciencia básica es clave.

 

¿Y la ciencia aplicada?

La ciencia básica es la base de la ciencia aplicada; tampoco puedes importar la ciencia, porque la mejor ciencia en Rusia o en Estados Unidos no es la mejor ciencia en México, por el tipo de clima o humedades de suelo; entonces, muchas veces la ciencia aplicada que puede ser vía maquinaria, equipos sofisticados, no opera, porque nuestros suelos son más arcillosos, más pesados, más arenosos y esa ciencia necesitas adaptarla a las condiciones propias del país, a la cultura, por eso le llaman “labores culturales”, necesitas también especializar (de acuerdo) a tu tipo de suelo, a las pendientes de subsuelos, la educación en los agricultores para que puedan asimilar también los manuales de operación de un sistema nuevo de evapotranspiración, es clave para que puedan aprovecharla y tenga un buen uso.

 

En México, ¿hay vinculación entre académicos, gobierno e industria?

Si se da pero sí falta mucho por hacer. Estuvimos en un evento de la Secretaría de Educación Pública sobre educación dual (estudiantes que asisten a las empresas) y creemos que es una gran tarea que tenemos y la vamos a aplicar en el CNA. Vinculación con la academia, me atrevería a decir que hay un 50 por ciento, falta la mitad del camino porque mucha de esa vinculación la traen directamente del extranjero, en vez de desarrollar aquí esa tecnología.

 

¿Cuál es su opinión sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump?

Fue una gran sorpresa que ganara, creo que ningún conocedor de política y de estadística pensó que fuera a ganar, pero bueno, ya está aquí. Lo vemos como una gran amenaza para el país, sin embargo, si ves el tema agroalimentario, no está en sus prioridades, realmente no ha hecho ninguna referencia a nuestro tema, sí ha habido pronunciamientos de los grupos de agricultores que son los grandes ganadores y exportadores. Le mandaron una carta al presidente el 23 de enero, firmaron 133 asociaciones estatales y nacionales y le dijeron que el Tratado de Libre Comercio ha sido una gran experiencia para el campo estadounidense, en las que han cuadriplicado las ventas y México es uno de los principales clientes en el mundo. Gobernadores de 27 estados en la Unión Americana señalaron que su primer y segundo cliente de exportaciones es México, entonces los gobernadores, los senadores y los congresistas, creo que son los que van a ser un lobby (grupo de presión) muy fuerte a favor del TLCAN para que salgamos lo mejor librados.

 

¿Cuál es la importancia del mercado de exportaciones hacia Estados Unidos?

En el sector agroalimentario dependemos un 78.5 por ciento de exportaciones hacia Estados Unidos (…) Es una fortaleza pero también una debilidad como lo estamos viendo actualmente, entonces Asia-Pacífico, los países del TTP que no entraron, podemos hacer acuerdos bilaterales o trilaterales con algunos de ellos. El tema Sudamérica puede ser una fuente alternativa en caso de conflicto con Estados Unidos, el caso de Brasil, de Argentina, de Ucrania que puede ser un excelente proveedor de trigo.

Un camión que se cosecha hoy en la tarde en Culiacán, ya amaneció en Tucson (…) en la franja fronteriza con 24 horas ya está en los anaqueles de los consumidores.

 

¿Qué es lo que se tiene que hacer ante la renegociación del TLCAN?

Las crisis siempre son oportunidades, es un gran momento para arreglar todos los problemas que tenemos adentro en temas de seguridad, de impunidad, de corrupción pública y privada, competitividad, hay mucho que hacer en ese terreno y también de replantearnos hacia dónde queremos llevar a nuestro país en los próximos 50 años, qué dependencia queremos de Estados Unidos, cómo nos queremos diversificar, políticas públicas que nos den certeza a largo plazo. Creo que es una gran oportunidad para salir fortalecidos, por lo pronto, lograron más unión aquí en México y una mejor coordinación con el gobierno.

 

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Anayansin Inzunza.
Foto: CNA.