Inicio > revista forum > Forum 51. La historia nos da una idea de lo que somos: Josefina Zoraida Vázquez y Vera

A los 6 años, Josefina Zoraida Vázquez y Vera se inició en el gusto por la lectura con los cuentos que poco a poco se iría ampliando a libros sobre otras culturas, la egipcia, las mesopotámicas, griega, romana, la Edad Media y la Revolución Francesa. Este interés desembocó en la lectura de novelas históricas y biografías. Como su padre era librero y editor, vivió rodeada de libros y descubrió la riqueza que encerraban por lo que se volvió “ratón de biblioteca”. Apareció su pasión por las letras, la historia y los libros sobre los descubrimientos científicos, ya que las ciencias, en especial la biología, la física y la química eran las que consideraba podían ser las elegidas como profesión.

 

“En casa todos éramos lectores… porque vivimos rodeados de libros y pruebas de galeras o pruebas de páginas. Mis lecturas regulaban los proyectos profesionales, si leía la biografía de Marie Curie quería ser física, si leía sobre Schliemann quería ser arqueóloga y si iba a un concierto y oía el sonido del arpa, se me antojaba ser arpista”, recordó entre risas la Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía 1999 e integrante del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República.

Josefina Zoraida Vázquez nació en la Ciudad de México en 1932, estudió la maestría en historia universal (entonces no había licenciaturas) y un doctorado en historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). De sus estudios sobre historia en la Universidad Central de Madrid (hoy Complutense) obtuvo un diploma de doctora en historia de América y ya en los años 60 hizo estudios posdoctorales en historia de Estados Unidos en la Universidad de Harvard y otros pequeños estudios en la Universidad de Luisiana en Baton Rouge y en la Universidad de Cuyo en Mendoza, Argentina.

“La historia nos permite tener una idea de lo que somos como seres humanos, pues con un intento por sobrevivir, los humanos siempre han dejado noticia de sus hechos y del mundo en que viven. Los mexicanos deberíamos conocer la historia de los acontecimientos que forjaron al país, pero no cómo hubiéramos querido que fuera, sino lo más cercana a lo que pasó”, señaló la Profesora-Investigadora Emérita de El Colegio de México (COLMEX), quien además ha sido académica en la UNAM, la Universidad Iberoamericana y diversas universidades de Estados Unidos, Europa y Asia.

Las investigaciones de la doctora Vázquez y Vera han variado, de la historiografía, pasó a interesarse por la historia de la educación y la enseñanza de la historia, después de estudiar la historia de Estados Unidos se enfocó en la historia política e historia diplomática de México y en la historia de Estados Unidos en el siglo XIX.

“Tengo 4 décadas en estas líneas de investigación y he consultado todos los archivos que he podido en México, Estados Unidos y Europa para desentrañar por qué fue tan difícil la construcción del Estado Mexicano. Al hacerlo he tenido que olvidar mucho de lo aprendido. A lo largo de mi desarrollo profesional, la investigación histórica se ha renovado. Muchos factores favorecieron que se profesionalizara, desde la apertura de instituciones que se dedicaban a la investigación, en la UNAM, el Instituto Nacional de Antropología e Historia,

El COLMEX, la fundación del Fondo de Cultura Económica y la traducción de grandes obras de historia, así como la llegada de intelectuales refugiados españoles entre los que venían buenos historiadores y filósofos y la llegada de cientos de estudiosos extranjeros que sin prejuicios heredados de las luchas políticas, pudieron ver el pasado sin cartabones y pudieron contribuir a generar nuevas líneas de investigación que develaban nuevas interpretaciones, lo que ha diluido lo que considerábamos como ‘historia oficial’”, explicó la miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia y, también, correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Luego de casi 5 décadas de investigación y docencia, en la década de 1990, invitó a un grupo de exalumnos y colegas para formar un Seminario Interinstitucional para investigar la guerra entre México y Estados Unidos desde los diferentes estados y presentarlo en 1996 durante la conmemoración del sesquicentenario de esa intervención. Detalló que sin financiamiento, pero con el apoyo de instituciones que patrocinaron las reuniones y unidos por el interés, empezaron por definir líneas de investigación, fijar fechas de presentación de sus capítulos y reunirse en alguna universidad para presentar y criticar los avances, y de ahí resultó México al tiempo de su guerra con Estados Unidos (1996). “Como muchos ocupan puestos en instituciones foráneas, el material utilizado enriqueció el conocimiento de la guerra. Mis conocimientos de Estados Unidos me permiten tener una doble visión del evento y cómo explicar esta guerra se ha convertido casi en obsesión, el libro hizo aportaciones y empecé a explicarme que teníamos virtualmente todo ese territorio, pero no habíamos logrado poblarlo, y lo paradójico es que lo hemos poblado cuando ya no es nuestro”, lamentó la expresidenta del Comité Mexicano de Ciencias Históricas.

 

La historia de México

“Desde el principio ha sido muy dramática, se parece a lo inestable que es nuestro suelo volcánico”, así respondió la integrante de la American Historical Association cuando se le preguntó cómo resumía la historia de México.

Es una nación con grandes litorales y muchos recursos, pero con un terreno montañoso que dificulta las comunicaciones, sin ríos navegables y escasa agua, sin que respetara el núcleo hidrológico más grande del territorio del Valle de México que se convirtió en la Ciudad de México, que, construida sobre una laguna, se hunde. “Son cosas verdaderamente contra natura las que hemos vivido en este país, un poco obligados por los acontecimientos”.

La enseñanza de la historia de México en el nivel básico ha mejorado en los últimos años, pero no lo suficiente, reconoció la acreedora del Premio Andrés Bello de la Organización de los Estados Americanos, ya que los profesores no leen para ponerse al día y están preparados por un plan de estudios elaborado en los años cuarenta, que siempre se resisten a los cambios de planes y libros de texto que exigen
nuevos esfuerzos.

A veces los alumnos saben más que los maestros, pues gracias al internet buscan información y si hay un concurso de biografías de cualquier tema “todos repiten la misma historia porque copian de una misma información, lo que hace que no tengan una idea coherente de la historia de la humanidad, de lo que significa la comprensión de la evolución histórica, del proceso que responde a las diversas necesidades de cada época. Para que el maestro se convierta en un estímulo del aprendizaje para los alumnos, debe estar bien preparado e interesado en los temas”.

Un buen historiador debe tener pasión por su trabajo, conocer todas las épocas históricas para tener una idea del conjunto, las lecturas sugieren siempre anécdotas y noticias que pueden despertar interés.

“Si estudias historia es porque estás verdaderamente enamorado de ella y siempre hacen falta investigadores porque no solo puedes ser profesor, puedes escribir en revistas y colaborar en consultas de los antecedentes de muchos eventos que buscan instituciones gubernamentales o de medios de comunicación.

“Para un historiador es muy importante tener alumnos porque muchas veces a partir de las preguntas que le hacen en la clase, surgen respuestas nuevas o temas por investigar”, dijo la miembro del Consejo de Redacción de la Historia de América Latina de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Durante 45 años, Josefina Vázquez dictó clases en el COLMEX —luego de su regreso de la Universidad de Harvard— y durante 25 años enseñó en la UNAM. El próximo año, en 2020, estará celebrando 60 años de trayectoria académica en El Colegio de México.

Por su destacada trayectoria ha obtenido premios y reconocimientos, a los que considera estímulos. “Cuando recibí la llamada en la que me informaban que había ganado el Premio Nacional de Ciencias y Artes, tuve temor de que me estuvieran tomado del pelo y decidí no decirle a nadie hasta que vi la noticia en el periódico. Me dio gran alegría este reconocimiento, lo malo fue que no lo vieran mis padres, les hubiera dado mucho orgullo”.

En el 2003 fue nombrada Investigadora Nacional de Excelencia por el Sistema Nacional de Investigadores, lo que consideró un gran estímulo. “Un compromiso para seguir trabajando, porque ya me queda poco tiempo. Tengo muchas cosas pendientes todavía por hacer y tengo material para hacerlo. Desde 1994 dirijo un grupo de 20 investigadores en todo el país que forman parte del Seminario Interinstitucional sobre Centralismo en México, entre las cosas que hemos hecho está el libro del Bicentenario de la Guerra de Estados Unidos”.

Ha publicado 112 capítulos en libros colectivos y 190 artículos en importantes publicaciones. Entre sus obras destacan Nacionalismo y Educación en México, Historia de la Historiografía, México frente a Estados Unidos (en coautoría con Lorenzo Meyer), La enseñanza de la Historia, La intervención norteamericana en México, 1846-1848, El establecimiento del federalismo en México (1821-1827), México y el Mundo. Historia de sus relaciones exteriores: México y el expansionismo norteamericano y Práctica y fracaso del primer federalismo mexicano (1824-1835).

 

La mirada de las mujeres en la historia

La presencia de historiadoras ha sido una contribución, ya que ponemos atención en temas que los hombres ignoran, “nos fijamos en detalles, vemos problemas-prácticas, tenemos una mirada diferente, por lo que la visión femenina complementa la de los historiadores”, aseguró.

Ser profesora e investigadora en historia no fue fácil para la doctora Vázquez. En 1959, recordó, mientras daba clases en una preparatoria, surgieron 2 oportunidades para realizar investigación en la Universidad Veracruzana y en la Universidad de Mérida en Venezuela, en las que prefirieron a un pasante que a una graduada que era mujer. “Además tuve que pelear por un salario igual, aunque tenía más estudios y publicaciones. Lo bueno es que esto no me amargó y seguí trabajando para demostrar mi vocación”.

Mientras estudiaba en Argentina le llegó la invitación de don Daniel Cosío Villegas para integrarse a su seminario de Historia Contemporánea de México, lo cual le dio mucho gusto porque podría investigar.

“El cambio hacia las mujeres ha sido enorme. Cuando cursaba el bachillerato en la Preparatoria 1 en San Ildefonso, de 50 alumnos éramos apenas unas 9 o 10 mujeres y los maestros insistían en dedicarnos menos atención y hacer comentarios molestos. Una década más tarde, cuando enseñé en la preparatoria tenía casi la mitad de mujeres, aunque a pesar de eso todavía quedan algunas diferencias y no hemos alcanzado la igualdad, aunque instituciones como El Colegio Nacional, empiezan a dejar de ser ‘Club de Tobi’”.

Sin embargo, no todo fue negro para Josefina, ya que su dedicación le ganó la simpatía de algunos profesores como el de latín o el de etimologías y geografía que eran sus materias favoritas. “Si eres mujer, tienes que ser mejor y no amargarte por pequeñas diferencias, puede ser muy frustrante y paralizarte”, señaló Vázquez y Vera, quien también ha sido distinguida con la Encomienda de la Orden Mérito Civil del gobierno español.

 

Más sobre Josefina Zoraida Vázquez

Entre 3 y 4 libros lee al mes Josefina Zoraida Vázquez, para quien su libro favorito en la adolescencia fue Cazadores de microbios de Paul de Kruif. Entre sus autores favoritos están Thomas Mann, Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas, William Faulker, y últimamente novelistas españolas de la guerra civil y Haruki Murakami y Sarah Lark, pero en realidad es una lectora de toda clase de literatura. Tiene pasión por la música clásica, pero también disfruta otras formas musicales. Le encanta viajar, y entre sus ciudades favoritas están Nueva York, San Francisco, Londres, Madrid, Zacatecas, Oaxaca y, con cierta limitación, Tokio.

 

Foto: Anayansin Inzunza.
_______________________
Anayansin Inzunza