Inicio > revista forum > Forum 51. El sargazo tendría un impacto irreversible en el ecosistema

Desde 2018, la página web sargassummonitoring.com, creada por The Ocean Cleaner, proporciona información geográfica de las playas a las que está llegando el sargazo en las costas del Atlántico y del Caribe. El portal fue realizado a petición de vacacionistas interesados en viajar a las playas de la región, que incluye los destinos turísticos más importantes. En el mapa del sitio web actualizado en estas fechas, la mancha no es marrón, sino que está plagada de puntos rojos en todo el archipiélago antillano y costas caribeñas.

 

El sargazo es un tipo de macroalgas marinas pardas o cafés que flotan en el océano. Su procedencia tiene 2 fuentes: el Mar de Sargazo, en el Triángulo de las Bermudas, que arriban de manera esporádica y en cantidades moderadas. El otro origen es nuevo y proviene del norte del ecuador terrestre, donde las algas se acumulan frente a las costas de Brasil y de ahí entran al Caribe; aún se desconoce con seguridad por qué se produce en grandes cantidades, aunque se estima que se debe al exceso de fertilizantes en la agricultura brasileña y que son desechados en el océano Atlántico.

A finales de junio, el presidente Andrés Manuel López Obrador minimizó el problema en el Caribe Mexicano; días después, el gobierno de Quintana Roo realizó la Cumbre de Alto Nivel para Atención del Sargazo en el Mar Caribe, donde participaron funcionarios y representantes de 13 países de la región, excepto el federal mexicano.

Mientras la política y la politización del fenómeno continúan, el sargazo llega a raudales en esta temporada vacacional, lo cual no solo afecta la economía y el turismo, sino además representa un problema ecológico que aún estudian los expertos.

“Sin ser alarmistas, el problema del sargazo es grave y sus efectos pueden ser irreversibles en el sistema ecológico”, señala en entrevista para Forum, Marta García Sánchez, investigadora de la Unidad Académica Sistemas Arrecifales Puerto Morelos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien enfatiza que las consecuencias ya impactan en la región y es momento de actuar con un plan integral de acción.

El gobierno federal anunció un programa encabezado por la Secretaría de Marina para recoger el sargazo en las playas, sin embargo, el tema es más complejo y nada trivial. “Se debe recoger de forma eficiente, localizarse en el mar y estudiar las corrientes para ello. Desconozco cuál es la estrategia de la Secretaría de Marina, sobre el diseño de los barcos de recolección (anunciados por el presidente de México) y su capacidad, así como su planteamiento logístico”, señala la investigadora.

La experta puntualiza que se requiere una estrategia integral para abordar el problema y también se necesita más investigación científica, también se necesita una respuesta rápida con el conocimiento que se tiene.

Su recolección en las playas y principalmente en el mar requiere una buena estrategia y acciones integradas para su posterior depósito, agrega, puesto que es un recurso que ya se utiliza para la elaboración de productos y ha generado interés empresarial.

Marta García y Brigitta Ine van Tussenbroek son 2 de las principales especialistas en el tema de sargazo en la UNAM y desde Puerto Morelos, Quintana Roo, han alertado sobre los problemas ecológicos, económicos y sociales que genera en la región.

“No se pueden separar los impactos ecológicos de los económicos y sociales, puesto que las afectaciones a los ingresos de la población y al sistema biológico van de la mano”, enfatiza García Sánchez. No obstante, las consecuencias en el ecosistema son muy preocupantes y ya se comienzan a ver cambios que podrían generar una situación más grave.

Las algas afectan el proceso de fotosíntesis de otras plantas, a su vez consume una gran cantidad de oxígeno que provoca la mortalidad de otras especies animales; sin oxígeno, el sistema ecológico cambia. “Hemos visto que la cantidad de pastos marinos se han reducido alrededor de 30 metros, así como la aparición de algas y otra vegetación que no cumplen la misma función que éstos, que va desde evitar la erosión y ser hogar de diversas especies, hasta mantener la claridad del agua. Estos cambios ya son visibles”.

Los científicos desconocen el impacto que tiene el sargazo en los sistemas arrecifales, así como otros cambios lejos de la costa, como el cambio del pH y de nutrientes en el mediano y largo plazos. “La llegada de sargazo en estas cantidades no es natural, nunca se había visto históricamente y, por lo tanto, desconocemos sus consecuencias en un sistema ecológico que de por sí no está en sus mejores condiciones. Lo más grave es que genere cambios irreversibles”.

En años recientes, las investigadoras universitarias han alertado y explicado en entrevistas y conferencias la gravedad y complejidad del tema.

En agosto de 2018, Van Tussenbroek dijo que el sargazo tiene la capacidad de cambiar los ecosistemas, por lo que en el Caribe ya se gestaba un desastre natural debido a las grandes cantidades de materia orgánica y nutrientes. “Si esto continúa y no se maneja de manera integral cambiarán nuestros ecosistemas de manera permanente. El problema es muy grave”.

Por otra parte, las investigaciones científicas sobre el sargazo continúan, desde investigación básica sobre su comportamiento, que llevan a cabo en el ICMyL, hasta aplicaciones como en su uso para la producción de hongos comestibles, encabezada por el Colegio de Posgraduados y el Centro de Investigación Científica de Yucatán.

Otros grupos, como el de la Universidad Iberoamericana investigan la composición bioquímica del sargazo, para extraer componentes útiles en la industria de alimentos. En tanto, en el Instituto Politécnico Nacional se presentó un proyecto para obtener energía del alga, mediante un proceso de biodigestión que podría electrificar a los mismos complejos turísticos, así como a zonas urbanas del litoral de Quintana Roo.

En mayo, con el inicio de la “temporada” 2019 de sargazo, la UNAM concentró a sus principales especialistas en el tema y, en conferencia, Van Tussenbroek puntualizó que “el problema es un reto multidisciplinario y multisectorial, que requiere investigación y coordinación entre académicos (de ciencias naturales, sociales y económicas), los 3 niveles de gobierno (municipal, estatal y federal), la iniciativa privada (hoteleros, empresarios de turismo e industriales para que procesen y aprovechen el sargazo) y la sociedad civil”.

 

Foto: Jonathan Rekiem.

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Isaac Torres Cruz