Inicio > revista forum > Forum 50. Veneno de alacrán, potente antibiótico contra tuberculosis e inhibidor de cáncer

Luego de 2 años de investigaciones, científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (IBt-UNAM), de la Universidad de Stanford y del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ), descubrieron que 2 compuestos del veneno del alacrán Diplocentrus melici —que cambian de color luego de tener contacto con el aire—, podrían funcionar como un antibiótico contra la tuberculosis y para combatir el cáncer.

 

“Un grupo tripartita multidisciplinario participó en esta investigación que puede aportar cosas relevantes para la innovación en la biotecnología. El éxito del proyecto se debe a la colaboración multidisciplinaria”, dijo el líder del proyecto e investigador emérito de la Máxima Casa de Estudios, Lourival Domingos Possani Postay, quien detalló que la concepción del proyecto y aislamiento de los compuestos fueron hechos en México, la estructura y síntesis química en Stanford y parte de la caracterización en lo que se refiere a la tuberculosis en el INCMNSZ.

Se trata de 2 compuestos de color rojo y azul, capaces de combatir bacterias altamente resistentes, entre ellas, la Staphylococcus aureus, conocida como estafilococo dorado. También son efectivos para inhibir el crecimiento de algunas cé-
lulas cancerígenas.

El doctor Possani, quien tiene 45 años en el campo de la investigación sobre venenos de alacranes, comentó en entrevista para Forum que debido a que su equipo en el IBt trabaja con proteínas y no con compuestos químicos (que es lo que le da el color al veneno), se puso en contacto con el profesor de química Richard Zare, de la Universidad de Stanford, Estados Unidos y lo invitó a participar en la investigación. El equipo de Zare, con los componentes del alacrán Diplocentrus melici, aislados en el Instituto de Biotecnología, consiguió determinar la estructura y sintetizarlos químicamente.

“Le envié una muestra de los componentes puros del alacrán al doctor Zare porque él tiene la infraestructura y los conocimientos necesarios para determinar la estructura química, y lo hizo mediante espectroscopia de masa y por estudios de resonancia electromagnética nuclear. Una vez conocida la estructura química, se dedicaron a desarrollar un proceso sintético para obtener de forma química los productos y fueron exitosos en sus ensayo.

“Finalmente, conseguimos el producto cristalino y vimos que la estructura determinada por espectroscopia de masas y por resonancia magnética era correcta. Con ese producto sintético fue que hicimos el trabajo y pudimos demostrar que el componente rojo es muy bueno para matar bacterias de tipo estafilococos mientras que el color azul era importante para afectar el crecimiento de bacterias que causan la tuberculosis, y fue ahí que entró el grupo del doctor Rogelio Hernández Pando, del Instituto Nacional de Nutrición, mundialmente conocido por su trabajo en tuberculosis”, comentó el doctor Possani.

Recordó que le llamó al doctor Hernández y le entregó el producto cristalino para realizar estudios en ratones con los que se demostró que el componente azul del veneno era muy efectivo al reducir hasta un 90 por ciento las bacterias que causan la tuberculosis, enfermedad que es probablemente la más importante en el mundo con más de 350 millones de personas infectadas.

El grupo del doctor Hernández trabaja con muchos tipos de microbacterias productoras de tuberculosis. En su laboratorio se realizaron los experimentos que determinaron la eficiencia de los antibióticos (determinación de la concentración mínima inhibitoria del crecimiento de las bacterias). De la misma forma se evaluaron los niveles de concentraciones citotóxicas, así como la eficiencia para eliminar cepas de Mycobacterium tuberculis resistentes a los antibióticos.

Las bacterias que causan la tuberculosis tienen un alto grado de resistencia a los antibióticos, y quizás una causa es que no hay apego al tratamiento que en promedio dura 6 meses, por lo que los nuevos compuestos universitarios podrían contribuir a resolver este problema.
Possani, investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores destacó que otro descubrimiento es que los componentes pueden ser usados para el control de células cancerígenas, sin embargo no afectan a las células del epitelio pulmonar.

Estos dos antibióticos pueden inhibir el crecimiento de células neoplásicas como las Jurkat (leucemia de células T), TE 671 (rabdomiosarcomas) y SH-SY5Y (nueroblastoma de médula ósea), pero no son capaces de afectar las células A549 del epitelio pulmonar. Por esto se pudo aplicar directamente al pulmón.

“Ya tenemos depositada para registro una patente internacional de ambos compuestos para ser utilizados como fármacos, que eventualmente será concedida a una compañía farmacéutica para su producción y comercialización. Las colaboraciones con la Universidad de Stanford y el Instituto Nacional de Nutrición van a continuar”, aseguró el científico.

Los hallazgos científicos fueron publicados el 10 de junio en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, en la que se destacan los potenciales beneficios farmacológicos que esperan ser descubiertos en las toxinas de los alacranes.

Durante más de 4 décadas, Possani se ha centrado en la identificación de compuestos con potencial farmacológico en el veneno del alacrán. Su grupo ha descubierto previamente potentes antibióticos, insecticidas y agentes antipalúdicos ocultos en el veneno del arácnido.

El doctor Possani señaló que probablemente constituyen un grupo pionero a nivel mundial. “Actualmente tenemos 360 publicaciones en revistas internacionales e indexadas, hemos contribuido de manera importante al conocimiento de los componentes del veneno de alacrán, no solo toxinas —que son las que matan— sino otros componente que tienen otras actividades farmacológicas”.

Possani tiene aprobada 52 patentes en alrededor de 20 países, y 38 patentes que están en el análisis.

Este investigador es el único que ha obtenido en 2 ocasiones el Premio Nacional de Ciencia; en la categoría en Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (1995) y en el área de Innovación, Tecnología y Diseño (2016).

“Soy el único mexicano que he ganado 2 veces el premio porque encontré productos que pueden tener una ampliación en la medicina o en la agricultura. Estoy muy feliz, plenamente realizado, aunque ya me debería de haber retirado, a mis 80 años continuo trabajando 8 horas diarias”, dijo entre risas el doctor Possani, brasileño de nacimiento y nacionalizado mexicano.

 

Foto: innovaspain.com

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Anayansin Inzunza