Inicio > revista forum > Forum 50. Emplean tecnología agrícola para recuperar chinampas y ajolotes en Xochimilco

La falta de impulso productivo en chinampas, las malas prácticas agrícolas y la contaminación del agua en sus canales, han provocado el deterioro ecológico de Xochimilco, Patrimonio Cultural de la Humanidad. La degradación del sitio, atizada por un manejo turístico exacerbado ha provocado la disminución estrepitosa de las poblaciones de ajolote en el lugar, hasta llevarlo al borde de la extinción. El Ambystoma mexicanum es un anfibio con adaptaciones asombrosas, como la capacidad de conservar sus características larvarias aun cuando madura sexualmente.

 

El axolotl se considera endémico e históricamente vivía en todo el complejo sistema lagunar que existía en el Valle de México a principios del siglo XVI, el cual abarcaba los lagos de Texcoco, de Xochimilco, de Chalco y sus conexiones con el lago de Zumpango y el de Xaltocán. Actualmente, en vida libre solo se encuentra en el sistema de canales de Xochimilco en la Ciudad de México.

En 1998, cuando se realizó el primer censo de la especie se estimó la existencia de alrededor de 6 mil especímenes por kilómetro cuadrado, en tanto que el último, realizado en 2014, estimaba cerca de 34. Investigadores encabezados por Luis Zambrano, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alistan un nuevo censo, que podría arrojar datos positivos. Con éste, los científicos sabrán si el axolotl se recupera, se ha estabilizado su decremento o sigue “en franca caída”, señala Zambrano en entrevista.

El científico espera ver resultados positivos, puesto que desde el último censo se han llevado a cabo diversas medidas de conservación, principalmente el establecimiento de chinampas refugio, donde el agua no está contaminada. Otros trabajos son la reducción de carpas y tilapas, especies invasoras que se han vuelto sus principales depredadores; además de la disminución de la urbanización legal e ilegal y, finalmente, el mejoramiento en la calidad del agua.

Zambrano es optimista y está esperanzado, si bien es probable que las poblaciones no se hayan recuperado, sí cree que la reducción se estabilizó y ya no es tan dramática, con lo cual se gana valioso tiempo para una siguiente fase del proyecto. “Estamos esperanzados, puesto que ha habido un cambio en la gente en los últimos 6 años: ya se preocupa por el medio ambiente y las especies que habitan en él”.

En su laboratorio del Instituto de Biología, Zambrano y su equipo estudian a los ajolotes en estanques y peceras donde han crecido varias generaciones. Sin embargo, explica, tener un ajolotario no significa que estén reproduciendo a la especie para repoblar los canales de Xochimilco, puesto que la poca variabilidad genética de los especímenes de laboratorio y su susceptibilidad a enfermedades solo generaría un problema ecológico mayor. Solo con la especie totalmente extinta en su medio ambiente se podría llevar a cabo esa reintroducción.

La clave para la recuperación del ajolote es el restablecimiento de su medio ambiente, lo que significa a su vez la recuperación de un sistema productivo de chinampas sustentable. Aquí el reto es mayor, puesto que por un lado, la mayor parte de la producción chinampera emplea herbicidas y contaminantes que fluyen por los canales de los ajolotes; por otra, no hay interés por recuperar la actividad, ya que no es redituable y los apoyos a la producción se vuelven clientelares, enfatiza Zambrano. Adicionalmente, el tipo de turismo que se lleva a cabo también genera un impacto negativo en todo el ecosistema.

El trabajo de las asociaciones civiles con los chinamperos, así como la investigación y medidas de conservación empleadas por los científicos verá resultados con el próximo censo del ajolote, el cual, sobra decir, será clave para las medidas que se adoptarán en los próximos años.

 

Recuperar la chinampa

Para mejorar la calidad del agua, se requiere detener las construcciones y asentamientos, legales e ilegales del lugar, no solo casas sino incluso canchas de futbol, apunta el científico.

Por otra parte, la recuperación de la producción chinampera tradicional es clave, señala, y hay que convencer a la población de volver a cultivar. Sin embargo, existen muchas chinampas abandonadas, si bien por la degradación de su suelo, también porque no son redituables en términos económicos ni sociales.

En este escenario, investigadores encabezados por Refugio Rodríguez, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) llevan a cabo un proyecto de restauración del medio ambiente chinampero a través de tecnología y una visión sustentable de desarrollo.

De acuerdo con la especialista, uno los retos más importantes que enfrentan las chinampas en la región es la alta salinidad del suelo, la cual impide que se desarrollen los cultivos. Adicionalmente, la presencia de plaguicidas en cultivos orgánicos genera un problema para muchos productores.

Para recuperar los suelos, los investigadores han empleado una tecnología que es una modificación de la utilizada para la recuperación de suelos industriales, la cual permite reducir plaguicidas, salinidad, alcalinidad y microbios patógenos, como la Salmonella y E. coli. Esta tecnología se basa en la combinación de cáscara de naranja con material lignocelulósico, como pajas, pasto seco y hojarasca.

“En condiciones adecuadas y cantidades bajas de agua, el proceso desarrollado en el CINVESTAV permite un buen desarrollo de microorganismos que funcionan como catalizadores biológicos que favorecen la transformación de compuestos químicos”, explica.

Agrega ques las cáscaras de naranjas, un residuo aprovechado, tienen componentes que permiten la proliferación de un tipo muy específico de hongos y bacterias, los cuales producen ácidos orgánicos que descomponen las sales en el suelo. Al hacerlo, la salinidad se reduce y los cultivos pueden absorber los nutrientes adicionados, como nitrógeno o fósforo.

A su vez, los microorganismos que crecen restablecen la población microbiana de los suelos agrícolas y así desarrollan la capacidad de descomponer contaminantes tóxicos orgánicos, como plaguicidas. En tan solo un mes, se puede observar la recuperación del suelo, apunta.

Por otra parte, los científicos también emplean otra tecnología para reducir los contaminantes en el agua utilizada, predominantemente residual tratada, para regar los cultivos. Para ello, apunta Rodríguez Vázquez, han innovado el empleo de biofiltros que se utilizan desde la época prehispánica y que consiste en la instalación de vegetales como carrizos y caña común (Arundo donax), abundantes en Xochimilco. “Juntos, estos filtros proporcionan un sistema biológico para eliminar contaminantes del agua, como el exceso de materia orgánica, nitrógeno y fósforo, que son un problema ambiental fuerte”.

Los científicos han ayudado a la recuperación de chinampas que ahora son modelo para ampliar este proyecto, el cual se espera expandir mediante el apoyo del gobierno capitalino. De esta forma, las labores para recuperar el ajolote obtendrán frutos, puesto que todo está conectado con un manejo adecuado de los recursos naturales.

 

Foto: Isaac Torres.

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Isaac Torres Cruz