Por sus aportaciones sobresalientes y constantes a través de la conformación de colecciones de fósiles vertebrados, resultado de la continuidad del trabajo realizado en el Centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Juriquilla, Óscar Carranza Castañeda obtuvo recientemente el Premio Morris Skinner 2018, que otorga la Society of Vertebrate Paleontology, lo cual lo convierte en el primer mexicano en alcanzar el reconocimiento. Fue un premio “absolutamente” inesperado, refiere, y si bien “me enorgullece, solo hago mi trabajo”.

 

A mediados de la década de los setenta, el investigador propuso la creación de una colección de fósiles de especies de mamíferos que habitaron la región central de México entre hace 5 y 10 millones de años. El objetivo principal era llenar un hueco en la historia del desarrollo de estas especies, puesto que se carecía de información complementaria de las migraciones que convergieron en Norteamérica entre el Mioceno tardío y el Pleistoceno.

En entrevista para Forum, Carranza Castañeda explica ésta y otras repercusiones de sus hallazgos, los cuales se han generado por los trabajos de campo realizados principalmente en San Miguel de Allende, Guanajuato, que contiene alrededor de 90 yacimientos, con lo que se convierte en uno de los sitios más importantes de todo Norteamérica.

El proyecto que desarrolla en el Centro de Geociencias de la UNAM, refiere, consiste en estudiar la fauna de mamíferos de los últimos 10 millones de años en la región central de México, así como sus rutas de migración a través del territorio nacional, desde las grandes planicies hacia el sur y de aquella que atravesó lo que ahora es Centroamérica hacia el norte.

El paleontólogo de vertebrados estudia los fósiles hallados para establecer su bioestratigrafía —estudio de los estratos basado en los fósiles que contienen— de las regiones centrales del país, que eran prácticamente desconocidas hasta antes de que emprendiera el proyecto de investigación.

El proyecto de la Colección de Vertebrados Fósiles inició en 1974 para llenar el hueco que había sobre la existencia de las especies que habitaron hace 10 millones de años. La investigación consisten en llevar a cabo trabajo de campo para recuperar los fósiles y determinar su nivel estratigráfico, para así determinar con exactitud su edad, “de lo contrario no sirven para nada”.

Todo el material de la colección está bien definido, añade el académico, y se conforma por alrededor de 20 mil ejemplares. “Es la colección más grande que se encuentra en México de mamíferos de los últimos 10 millones de años”.

El punto de partida para iniciar la colección y trabajo de investigación fue el área de San Miguel de Allende, Guanajuato, que es la más rica de México y la más importante de Norteamérica. Ahí han encontrado material fósil de caballos, camellos, proboscídeos, carnívoros, entre otros.

Esta región tenía condiciones ecológicas muy distintas a las actuales; hace 8.5 millones de años, era una zona templada con ríos, lagos y condiciones ecológicas que permitió la existencia de una gran vegetación, refiere el investigador. “Es por ello que hubo una gran biomasa de animales, de diversidad de mamíferos y se estableció una cadena alimenticia perfecta”. Hubo una abundancia de animales vivos, que al morir quedaron enterrados en los lagos y ríos o depósitos muy blandos, que es donde han encontrado los fósiles.

“La otra importancia de San Miguel de Allende es que tiene sobrepuestas faunas de dos edades, es uno de los pocos lugares de Norteamérica donde existe un fenómeno así. Por eso el proyecto se desarrolló aquí y la experiencia ha sido utilizada en investigaciones más recientes en otras localidades como Hidalgo, Zacatecas y Jalisco”.

La importancia de hallar esta fauna, puntualiza, es que demostró que en la parte central de México muchas especies se originaron o diversificaron. “En el aspecto de las migraciones, una vez que se estableció el puente panameño, muchos de los organismos que vinieron de Sudamérica, llegaron primero al centro de México”.

Este intercambio se enmarca en el Gran Intercambio Biótico Americano, explica. “Según paleotólogos estadunidenses, hace 2.7 millones de años se habrían unido por la aparición de Centroamérica. Actualmente eso ya no es válido, pero no porque estuviera mal la información de Estados Unidos, sino porque no había más investigación, la que correspondía a nuestro territorio”.

Una de las contribuciones de su investigación, apunta, fue encontrar animales que vinieron de Sudamérica que cruzaron Centroamérica a través del puente panameño, suficiente para el tránsito en ambos lados. “En Guanajuato y Jalisco tenemos los registros más viejos de la fauna procedente del sur. Hemos dicho que ese intercambio de fauna se llevó a cabo por lo menos un millón y medio antes de lo que los paleontólogos estadunidenses decían”.

Ahora, los investigadores llevan a cabo excavaciones en Tecolotlán, Jalisco, donde han hallado fauna de hace cinco millones de años, así como en las cuencas de Tlaltenango y Juchipila, Zacatecas, donde han encontrado restos de hace 7 millones de años. “Esta información nos está enseñado cómo fueron las migraciones y la diversificación de mamíferos, así como piezas clave para entender la correlación de faunas entre estados”.

El científico añade que existe una gran cantidad de información para entender las grandes extinciones de mamíferos de los últimos 10 millones de años, la migración del norte hacia el sur, pero “apenas comenzamos a entender la de Sudamérica hacia el norte”, donde el trabajo realizado por los especialistas es un puente más.

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Isaac Torres Cruz, Óscar Carranza y David Gillette.
Foto: Cortesía Óscar Carranza.